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miércoles, 21 de enero de 2009

Pretenciosos

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Vamos a peor. Antes el que cortaba la barba era el barbero, y digo yo que el peluquero fue en un principio el que hacía pelucas. El siguiente paso que recuerdo en la escala de la sofisticación fue llamarlo estilista. Eso quedó atrás, ahora te gestionan la imagen, como si de un asunto comercial o burocrático se tratara. Dentro de poco nos la administrarán, y finalmente nos meterán en el Photoshop, nos recortarán, encuadrarán y darán la vuelta, nos aplicarán el contraste automático, nos ajustarán el color como a Michael Jackson, nos moverán las curvas para darnos o quitarnos luz, nos afilarán los contornos con un filtro, y listos. Se creen muy listos.
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Siempre se ha dicho "No funciona". Ahora resulta que habrá que decir:

Está sin funcionamiento
No tiene funcionamiento
Habría que darle funcionamiento
Ha perdido el funcionamiento
Le falta ya funcionamiento
Carece de funcionamiento

Es cierto que los hablantes hacemos la lengua, pero uno ya no sabe si para ello nos valemos de la creatividad, si partimos de la ignorancia, si se trata de una mezcla de ambas o si, sencillamente, a menudo las palabras nuevas nacen de la estupidez.
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martes, 25 de septiembre de 2007

La musa

Ayer noche estuve cenando una pizza en una terraza del Born con un amigo, viéndolas pasar. Una de ellas fue todo un espectáculo y yo exclamé “Me he enamorado”. Me dijo él: “A ti lo que te pasa es que eres un poeta”. Mi mente se desvió en seguida a la palabra “romántico”, pero él no tardó en añadir: “La musa es el culo”, y yo pensé: “Claro, así pues, no había nueve, hay una. Cuánta verdad para una noche cualquiera”.

Esta mañana leo en El País que en el concurso de Miss Italia ha habido bastante polémica porque uno de los miembros del jurado, a cuya petición se sumó luego otro, insistió en ver los culos de las concursantes. El primero es peluquero (estilista, parece que hay que llamarlo, quizá para que rime con la profesión del segundo), el otro es motociclista. Ninguna concursante se quejó ni hizo caso a las sugerencias de abandonar el concurso de no sé qué individua del partido Alianza Nacional. Los organizadores accedieron y los culos se vieron, se valoraron, se fotografiaron con profusión y con menos recato que de costumbre, y aparecieron durante días en la prensa.

Y es interesante que esto haya tenido lugar precisamente en la República Italiana. ¿De dónde habrán sacado la idea de que a una princesa hay que mirarle el culo para coronarla reina? Aunque, bien pensado, ahora me parece obvio que cualquier persona habría de saberlo desde siempre, los únicos hombres que no escogen a las mujeres por el culo son los que se lo miran a otros hombres, eso eso lo saben hasta los hamsters. De lo cual deduzco que el resto del jurado del citado concurso era gay. Y que un gay haya de escoger el mejor culo femenino de Italia resulta irreverente, pues votará el culo más masculino, hecho de cuyas consecuencias no me apetece preocuparme. Pero ya saben muy bien los italianos que los modelos de una sociedad deben escogerse con sumo cuidado, no vaya a ser que el Papa los desapruebe.

Lo cierto es que las cosas se van poniendo en su sitio, y así uno de estos días tendremos como jurado de estos educativos certámenes a un corrector de textos, a un torero, a un policía, a una lesbiana del subtipo camionero, a un alumno de E.S.O. de 13 años y al portero de mi casa. Y será muy digno, porque para juzgar un culo sólo hacen falta ojos. Y si a la lista del jurado añadimos a un ciego, la liamos, porque le harían falta las manos, y claro, eso supone una nueva polémica. Concursantes no faltarían, eso démoslo por descontado.

Aunque el siguiente paso es conseguir que lo muevan, y nada mejor que hacerlo al ritmo de reggaetón, (ríete tú de la danza del vientre, sutilezas no). Un puñado de chicas “perreando” (así lo llaman los latinos, y no hacen falta muchas luces para comprender el porqué si uno estudia unos segundos el asunto) y los fotógrafos tendrán que esconderse bajo la mesa para fotografiar los miembros y a los miembros (los miembros de los miembros) del jurado si quieren llamar la atención, o bien pasarse al vídeo y luego venderlo en fascículos con el magazine del domingo.

A todo esto, se me ocurren otras pruebas: la de las camisetas mojadas no puede faltar, pero también que reciten la tabla del 7, hacer un dobladillo a unos tejanos, chuperretear un polo de fresa, retocar una imagen con el photoshop, fumar con los dedos de los pies y desfilar a base de saltos y volteretas vestidas de Lara Croft y hacer una redacción sobre las vacaciones. Y es que hay que cambiar con los tiempos, y para comprender que estos concursos se han quedado en la primera mitad del siglo pasado, casi como eurovisión, basta envenenarse con cualquier reality. ¿Para qué queremos hoy en día espectáculos de circo con animales si ya los dan por la tele? Claro que en estas modernidades, como en los concursos de belleza y en muchas otras cosas, Italia nos lleva la delantera. Y es que aquí faltan valores. A ver si nos inspira la musa.


Varias aspirantes a Miss Italia practicando para bailar con el jurado en el próximo certamen el perreo sandunguero, o sea, perriando. Por fin los miembros del jurado tendrán un reconocimiento social.