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miércoles, 21 de enero de 2009

Pretenciosos

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Vamos a peor. Antes el que cortaba la barba era el barbero, y digo yo que el peluquero fue en un principio el que hacía pelucas. El siguiente paso que recuerdo en la escala de la sofisticación fue llamarlo estilista. Eso quedó atrás, ahora te gestionan la imagen, como si de un asunto comercial o burocrático se tratara. Dentro de poco nos la administrarán, y finalmente nos meterán en el Photoshop, nos recortarán, encuadrarán y darán la vuelta, nos aplicarán el contraste automático, nos ajustarán el color como a Michael Jackson, nos moverán las curvas para darnos o quitarnos luz, nos afilarán los contornos con un filtro, y listos. Se creen muy listos.
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Siempre se ha dicho "No funciona". Ahora resulta que habrá que decir:

Está sin funcionamiento
No tiene funcionamiento
Habría que darle funcionamiento
Ha perdido el funcionamiento
Le falta ya funcionamiento
Carece de funcionamiento

Es cierto que los hablantes hacemos la lengua, pero uno ya no sabe si para ello nos valemos de la creatividad, si partimos de la ignorancia, si se trata de una mezcla de ambas o si, sencillamente, a menudo las palabras nuevas nacen de la estupidez.
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domingo, 21 de diciembre de 2008

La lengua, tal como la usamos

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Me pregunto si fuera de nuestro planeta habrá vida tal como la conocemos, o si quizá en otros lugares no exista el tiempo tal como lo conocemos. Entonces me levanto de la cama tal como nos levantamos, me como un yogur tal como nos lo comemos y hago una lista de la compra tal como la hacemos, porque en la nevera sólo queda un huevo tal como nos queda un huevo cuando nos queda tal como nos queda, cuando es un huevo tal como lo conocemos.

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sábado, 22 de septiembre de 2007

El origen del lenguaje (monólogo inacabado)

Existe la teoría de que el lenguaje viene del eructo. Los primeros de nuestros ancestros que usaron la lengua para hablar debieron de ser una pareja de homo-habilis, pues sin duda demostraron gran habilidad. Dicen que se llamaban Adán y Eva como se podían haber llamado Adalberto Antonio y Anushka, o Mortimer y María del Sagrario. De la serpiente no voy a hablar porque todo el mundo sabe las serpientes tienen la lengua muy larga pero no dicen gran cosa. En fin, el lenguaje surgió más o menos así: el macho estaba comiendo donetes, y cuando ya se había zampado 10, eructó sonoramente -no voy a reproducirlo-. Bueno, pues eructó, y la hembra dijo:
-Salud.
Y él dijo:
-Gracias.
Y se quedaron tan anchos, y eso que era casi una conversación como la de cualquier matrimonio actual. Pero no os vayáis a creer que en seguida escribieron ensayos, dieron conferencias y fundaron la primera editorial. Porque en aquellos tiempos todo evolucionaba con suma lentitud. El siguiente homínido en dar un paso en el proceso de la creación del lenguaje fue el tataranieto de aquella primera pareja, que inventó el monólogo interior. Él mismo eructaba y decía:
-Salud, gracias.
Fue el primero que articuló dos palabras seguidas.
10.000 años más tarde, uno de sus descendientes volvió a enriquecer el lenguaje. Se hallaba pasivamente disfrutando del sexo oral cuando de repente exclamó:
-¡Cuidado con los dientes!
A lo que ella no contestó, porque todo el mundo sabe que es de mala educación hablar con la boca llena. Según los expertos hay una variante dialectal, que es: ¡Cuidado con las muelas!
A la que ella respondía mugiendo (mugido), lo cual quería decir:
-¡Vaaaaaale!
Hay algunos eruditos que sostienen que más o menos por la misma época se dieron diálogos muy simples relacionados con la caza y la recolección. Cuando un macho atraía a un mamut para que le persiguiera y así acorralarlo, llegaba un momento en que gritaba a uno de sus compañeros armados con lanzas:
-¡Pero tira, joder, tírala ya!
Y el lo miraba de soslayo y le respondía con retintín:
-¿Me estás diciendo como he de hacer mi trabajo?
Mientras tanto, las hembras enseñaban a las crías a recoger bayas silvestres, y los niños no hacían más que preguntar:
-Mamá, ¿las blancas o las negras?
Y la madre contestaba:
-¡Mira que te vas a tragar la plancha, Luis Alfredo!
Porque en aquella época casi todos los niños se llamaban Luis Alfredo.
...
Y así fue evolucionando la cosa hasta que se empezó a usar la lengua como es debido. Y yo quería hablar de la lengua, concretamente de lamer.
14.7.04